¿Te imaginas a un gigantesco robot de aleación invencible, volando por los aires y disparando sus propios puños como si fueran misiles para destruir a bestias mecánicas? Eso es exactamente lo que sintieron millones de niños españoles cuando, en 1978, vieron aterrizar a Mazinger Z por primera vez en la pantalla de la televisión. Un auténtico terremoto cultural que cambió la animación para siempre.
🎵 Escucha la inolvidable sintonía original de Mazinger Z
Dale al *play* y comprueba si aún recuerdas esta épica marcha militar cantada a pleno pulmón en español por el legendario Alfredo Garrido:
🤖 Koji Kabuto y la invención del género Mecha
Creado en 1972 por el prolífico e irreverente dibujante de manga japonés Go Nagai, Mazinger Z no fue simplemente un éxito comercial; fue el nacimiento oficial del género Mecha (robots gigantes pilotados internamente por humanos). Cuenta la leyenda que a Nagai se le ocurrió la idea mientras estaba atrapado en un enorme atasco de tráfico en Tokio, fantaseando con que a su coche le salieran piernas robóticas gigantes para poder pasar por encima del resto de los vehículos.
La trama nos presentaba al joven e impetuoso motociclista Koji Kabuto. Su abuelo, el profesor Juzo Kabuto, descubre los malvados planes de un antiguo colega para dominar el mundo y, antes de ser asesinado, le lega a su nieto su mayor creación: Mazinger Z. Este colosal dios mecánico estaba construido con la ficticia Aleación Z (super-aleación Z), extraída de un nuevo elemento llamado Japanium, lo que lo hacía indestructible, y funcionaba mediante Energía Fotónica.
🚁 «¡Planeador Abajo!»: El ritual del pilotaje
Lo que fascinaba a los niños de la época era la mecánica de acoplamiento. Koji no se subía por una escalera al robot. Llegaba volando en una pequeña y aerodinámica nave llamada Pilder (conocida en España como el Planeador o Planeador del Tanque). Al acercarse a la inmensa cabeza del robot, Koji gritaba el mítico comando «¡Planeador abajo!» (Pilder on!), la nave se insertaba en la coronilla de Mazinger, sus ojos amarillos se encendían y la máquina cobraba vida.
Junto a Koji luchaba la valiente Sayaka Yumi, hija del director del Instituto de Investigaciones Fotónicas, pilotando a Afrodita A, un robot femenino diseñado inicialmente para fines pacíficos pero que fue equipado con un sistema de misiles pectorales que dio origen a la frase (que muchos recuerdan, aunque en el doblaje original español jamás se dijo exactamente así): «¡Pechos fuera!».
💥 Puños fuera y el siniestro Doctor Infierno
El arsenal de Mazinger Z es pura poesía destructiva de los años 70. Los patios del colegio resonaban a diario con los gritos de sus armas: el «¡Fuego de Pecho!» (un rayo calórico que derretía el metal, lanzado desde las placas rojas de su torso), los «Rayos Fotónicos» (láseres disparados desde sus ojos) y, por encima de todos, el sagrado «¡Puños fuera!», donde los antebrazos del robot salían despedidos como cohetes para atravesar a los enemigos y luego regresaban magnéticamente.
El responsable de enviar a las monstruosas y extravagantes Bestias Mecánicas era el Doctor Infierno (Dr. Hell), un científico de aspecto cadavérico desde su base secreta en la Isla de Rodas. Pero si hablamos de villanos inolvidables y perturbadores para la mente de un niño, el trofeo se lo lleva el Barón Ashler (Baron Ashura). Creado a partir de dos momias mías cosidas juntas, Ashler tenía la mitad derecha del cuerpo y la cara de una mujer, y la mitad izquierda de un hombre, hablando con ambas voces superpuestas al mismo tiempo. Pura pesadilla televisiva.
📺 La censura y el impacto en España de 1978
El 4 de marzo de 1978, la Primera Cadena de Televisión Española emitió el primer episodio y el impacto en la sociedad española fue descomunal. La estética anime era totalmente desconocida. Hasta entonces, los niños estaban acostumbrados a los dóciles dibujos de Hanna-Barbera o Disney. Ver a un robot destrozar bestias en batallas llenas de fuego, música de trompetas trepidantes y muchísima violencia (a menudo con humanos sufriendo daños colaterales) dejó al país en shock.
El merchandising voló de los quioscos: álbumes de cromos, figuras de plástico duro, cómics troquelados… Mazinger Z estaba en todas partes. Sin embargo, su éxito fue su propia tumba. Sectores conservadores de la época consideraron que la serie era demasiado violenta, oscura e inapropiada para el público infantil, presionando duramente a TVE. Esto provocó que la emisión se cancelara abruptamente tras solo emitirse 32 de los 92 episodios originales que componen la serie.
A pesar de esa corta emisión inicial, la semilla ya estaba plantada. Mazinger Z fue la puerta de entrada masiva de la animación japonesa en España. Nos enseñó que los dibujos animados podían tener acción trepidante, drama, muertes y héroes de metal gigantescos. Cincuenta años después, la silueta negra, blanca y roja de Mazinger sigue siendo el símbolo absoluto del héroe invencible.