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🛸 ¿Recuerdas la sintonía de ALF? Historia, los Tanner y curiosidades del alienígena de Melmac

¿Qué harías si una nave espacial chocara violentamente contra el techo del garaje de tu casa y de ella saliera un alienígena bajito, peludo, sarcástico y con unas ganas irrefrenables de comerse a tu gato? Eso fue exactamente lo que le ocurrió a la familia Tanner cuando conocieron a ALF, el extraterrestre más querido, divertido e icónico de la televisión de los años 80.


🎵 Pon a prueba tu oído con la música de ALF

Escucha el alegre y pegadizo solo de saxofón que anunciaba el inicio de una nueva travesura del extraterrestre de Melmac:


🛸 Gordon Shumway, el visitante de Melmac

Estrenada en 1986 y emitida en Televisión Española con un éxito arrollador, la comedia de situación (sitcom) ALF partía de una premisa de ciencia ficción clásica adaptada al humor familiar. Su verdadero nombre era Gordon Shumway, pero el padre de la familia que lo acoge, Willie Tanner, decide bautizarlo rápidamente como ALF (siglas de Alien Life Form o Forma de Vida Alienígena en español).

ALF provenía del lejano planeta Melmac, el cual había sido destruido tras una explosión masiva (que, según contaba el propio ALF, ocurrió porque todos los habitantes enchufaron sus secadores de pelo exactamente a la misma hora). Sus características físicas y biológicas eran un auténtico disparate cómico: tenía 229 años de edad, su cuerpo estaba recubierto de un espeso pelaje marrón, poseía un hocico con pliegues inconfundible y tenía la friolera de ocho estómagos que le obligaban a estar buscando comida a todas horas en la nevera de los Tanner.

🐈 La familia Tanner y el peligro para Lucky

El núcleo de la serie era la convivencia forzada de la típica familia de clase media estadounidense con este visitante tan particular. Los Tanner estaban compuestos por:

  • Willie Tanner (Max Wright): El padre de familia, trabajador social, prudente y algo neurótico, que siempre acababa al borde del infarto intentando reparar los destrozos de ALF o escondiéndolo de los vecinos.
  • Kate Tanner (Anne Schedeen): La sensata madre, que al principio detestaba la idea de tener un alienígena en casa, pero que poco a poco le cogió un enorme cariño maternal.
  • Lynn y Brian: Los hijos adolescentes y pequeños, para los que ALF era básicamente el hermano mayor más divertido (y destructivo) del mundo.
  • Lucky (Suertudo): El gato de la familia. Y aquí residía la broma recurrente más famosa de la serie. En Melmac, los gatos eran el equivalente a un manjar delicioso (como el pollo frito o el pavo), por lo que ALF pasaba gran parte de su tiempo intentando hipnotizar, perseguir o cocinar a Lucky, para horror de la familia.

🎭 La magia de Paul Fusco y los vecinos Ochmonek

Lo que hacía que ALF fuera tan especial no eran los efectos especiales, sino la increíble expresividad de la marioneta. El creador de la serie, Paul Fusco, era quien manejaba personalmente al muñeco y quien le ponía su sarcástica voz (brillantemente doblada en España por el gran actor de doblaje Eduardo Moreno). El set de rodaje estaba lleno de trampillas en el suelo para que los titiriteros pudieran mover a ALF e interactuar de forma realista con los actores, lo que hacía que las grabaciones fueran un auténtico infierno técnico, pero el resultado en pantalla era mágico.

Gran parte de la tensión cómica venía de la necesidad de mantener en secreto la existencia de ALF frente a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (que lo buscaba para diseccionarlo) y frente a los entrometidos vecinos, los Ochmonek (Trevor y Raquel). ALF se asomaba a las ventanas, llamaba a programas de teletienda usando la tarjeta de crédito de Willie, y siempre se escudaba tras su mítica frase: «¡No hay problema!», justo antes de causar un problema monumental.

😢 Un final inesperado que nos rompió el corazón

A pesar de sus 99 episodios llenos de carcajadas, la serie es recordada por tener uno de los finales más tristes y abruptos de la televisión. En el último episodio de la cuarta temporada, ALF logra contactar con otros supervivientes de Melmac para marcharse con ellos. Sin embargo, justo cuando la nave va a recogerlo, aparece el ejército, rodea a ALF y lo captura frente a la mirada impotente de los Tanner. La pantalla se fundió a negro con la frase «Continuará…».

El problema fue que la cadena canceló la serie repentinamente y esa continuación nunca se llegó a rodar para la quinta temporada. Dejaron a toda una generación de niños pensando que el gobierno había capturado a su querido extraterrestre. (Años después, en 1996, se hizo una película para televisión que intentó arreglar este desaguisado, pero sin la familia Tanner, el resultado no fue el mismo).

Hoy en día, ALF sigue siendo un símbolo absoluto de la década de los 80. Su humor afilado, su amor por la pizza y su peludo hocico nos demostraron que, si un día un alienígena aterriza en nuestro garaje, lo mejor que podemos hacer es ofrecerle una buena cena y esconder al gato.