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🎩 80 días son, 80 nada más: Viaja por el mundo con la sintonía de Willy Fog

Dar la vuelta al planeta entero en tan solo ochenta días para ganar una arriesgada apuesta de caballeros. La vuelta al mundo de Willy Fog no solo nos enseñó geografía e historia de la forma más divertida posible, sino que demostró que la animación española, aliada con el talento japonés, no tenía absolutamente nada que envidiar a las grandes producciones de Hollywood.


🎵 «Son, 80 días son, 80 nada más…»: Escúchala

Viaja por el mundo cerrando los ojos y déjate llevar por la sintonía cantada por el legendario grupo Mocedades en nuestro reproductor interactivo:


🎩 El león más puntual del Reino Unido

Basada en la célebre novela de aventuras de Julio Verne, La vuelta al mundo en ochenta días, esta serie de animación fue estrenada en 1984 y producida por el incansable Claudio Biern Boyd a través de su compañía BRB Internacional (los mismos creadores de D’Artacán o David el Gnomo), en colaboración de nuevo con el prestigioso estudio japonés Nippon Animation. El resultado fue una obra maestra visual con unos diseños de personajes inolvidables.

Como era marca de la casa en BRB, los humanos fueron sustituidos por animales antropomórficos. El protagonista indiscutible es Willy Fog, representado como un apuesto y estirado león británico. Fog es el arquetipo del perfecto caballero inglés: calmado, educado, inmensamente rico y obsesionado con la puntualidad hasta el extremo. Su vida cambia cuando, en el exclusivo Reform Club de Londres, apuesta la mitad de su fortuna (20.000 libras de la época) con el envidioso banquero Señor Sullivan a que es capaz de circunvalar el globo terráqueo en un plazo máximo de ochenta días.

⏱️ Un equipo variopinto: Rigodón, Tico y Romy

Para tamaña empresa, Willy Fog no viaja solo. Le acompañan unos compañeros de viaje que se ganaron el corazón de todos los niños:

  • Rigodón: El leal mayordomo francés (un gato doméstico). Un antiguo artista de circo muy ágil y bondadoso, que solo quería un trabajo tranquilo y se ve arrastrado a la mayor aventura de su vida.
  • Tico: Un pequeño ratón andaluz (que llevaba un curioso reloj de sol en su pecho). Tico era el alivio cómico de la serie. Hablaba con un marcado acento del sur de España y era famoso por su apetito insaciable y su picaresca.
  • La princesa Romy: Una bellísima pantera negra procedente de la India, a la que el grupo rescata *in extremis* de ser sacrificada en una hoguera ceremonial dedicada a la diosa Kali. Romy, dulce y valiente, acaba convirtiéndose en el gran amor de Willy Fog.

🕵️‍♂️ Los villanos: Transfer, Dix y Bully

Ningún gran héroe está completo sin un gran villano. En este caso, el Señor Sullivan contrata a un siniestro y brillante saboteador llamado Transfer (un lobo tuerto cuyo rostro podía transformarse en el de cualquier persona o animal gracias a sus disfraces maestros) para que impida a toda costa que Fog llegue a tiempo a Londres.

Por si fuera poco, Willy Fog es acusado erróneamente de robar el Banco de Inglaterra. Esto desencadena la persecución paralela del Inspector Dix (un perro sabueso de Scotland Yard bastante patoso que siempre asegura basarse en hechos, no en palabras) y su desafortunado ayudante, el agente Bully. La constante interferencia de Scotland Yard añadía una tensión cómica brillante a cada etapa del viaje.

🌍 Una lección magistral de geografía y valores

La serie era una ventana abierta al mundo para los niños de los años 80, cuando internet no existía y viajar era un lujo al alcance de muy pocos. Siguiendo el mapa, aprendimos qué era el Canal de Suez, cómo se cruzaba la selva de la India a lomos de un elefante, cómo operaba el tren transcontinental en Estados Unidos o cómo se enfrentaba un barco a los huracanes en el Océano Pacífico.

Pero el mayor legado cultural de La vuelta al mundo de Willy Fog fue, sin lugar a dudas, su banda sonora. Encargada al famosísimo grupo español Mocedades, la sintonía principal era una melodía orquestal maravillosa y épica que empezaba diciendo «Son, ochenta días son, ochenta nada más, para dar la vuelta al mundo…». La calidad vocal de las hermanas Uranga y el nivel de la producción musical elevaron la serie a la categoría de arte mayor.

Al final, tras salvar innumerables peligros, Willy Fog llega a Londres convencido de que ha perdido la apuesta por apenas cinco minutos de retraso. Sin embargo, la mayor lección científica de la serie aparece en el último segundo: al viajar constantemente hacia el Este (hacia donde sale el sol), el grupo había ganado 24 horas en el cómputo total de días, logrando llegar a tiempo al Reform Club. Fog ganó la apuesta, pero, como él mismo reconocería, el mayor premio que obtuvo no fueron las libras esterlinas, sino el amor de la princesa Romy y la eterna amistad de sus compañeros de viaje.