Una furgoneta negra con una espectacular franja roja cruzando el lateral, cuatro exsoldados acusados injustamente, y un montón de misiones peligrosas donde, milagrosamente, nadie salía herido. El Equipo A fue la serie de acción más popular y desenfadada de los años 80, enseñándonos que cualquier problema podía resolverse con un poco de chatarra, mucha cinta americana y unos buenos puros.
🎵 Escucha la emocionante marcha militar de la sintonía
Siente la adrenalina y la energía de las trompetas y los tambores militares con el reproductor interactivo de MeSuena.net:
🚁 «En 1972, cuatro de los mejores hombres del ejército americano…»
Cualquier niño que creciera en los 80 se sabe de memoria la mítica frase con la que arrancaba cada episodio, narrada con gran solemnidad. Nos contaba cómo estos soldados de las Fuerzas Especiales fueron encarcelados por un delito que no habían cometido (robar el banco de Hanoi siguiendo órdenes directas de un superior que, convenientemente, falleció, dejando a los protagonistas sin testigos). Como era de esperar, «no tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos» y pasaron a sobrevivir como mercenarios en Los Ángeles. «Si tiene usted algún problema, y si los encuentra, quizá pueda contratarlos: El Equipo A».
Esta introducción daba paso a una trepidante banda sonora de estilo militar, compuesta por Mike Post y Pete Carpenter, que instantáneamente nos inyectaba energía. El Equipo A (cuyo título original era The A-Team) se estrenó en 1983 y se convirtió en un éxito mundial gracias a que no era un simple drama bélico, sino casi un cómic de superhéroes en formato televisivo, repleto de humor y compañerismo.
🎖️ Los cuatro pilares del equipo más carismático
El tremendo éxito de la serie residía en la química innegable de sus cuatro protagonistas, cada uno con un rol muy definido que funcionaba como un engranaje perfecto:
- El Coronel John «Hannibal» Smith (George Peppard): El líder del equipo y el estratega. Siempre fumando un enorme puro y disfrazándose con máscaras de látex imposibles. Su frase estrella, «Me encanta que los planes salgan bien» (tras haber hecho saltar por los aires medio pueblo), es historia de la televisión.
- El Teniente Templeton «Fénix» Peck (Dirk Benedict): El guaperas y conseguidor oficial. Ya fuera un helicóptero de combate o tres trajes de Armani, Fénix era capaz de conseguir cualquier cosa timando a quien hiciera falta gracias a su arrolladora sonrisa.
- El Capitán H.M. «Loco» Murdock (Dwight Schultz): El piloto experto en aviación que oficialmente estaba ingresado en un hospital psiquiátrico (de donde el equipo solía sacarlo a escondidas en cada misión). Sus locuras, disfraces y la interacción con su perro invisible hacían reír a carcajadas.
- El Sargento Bosco Albert «M.A.» Barracus (Mr. T): El músculo del grupo y el mecánico prodigioso. Su imagen con el pelo al estilo mohicano y kilos de cadenas de oro colgando del cuello lo convirtieron en un icono pop mundial. Aunque imponía un gran respeto con su constante mal humor y sus gritos hacia Murdock («¡Cállate loco!»), su talón de Aquiles era su pánico visceral a volar, lo que obligaba al resto del equipo a sedarlo, engañarlo o darle un golpe en la cabeza en cada capítulo para poder subirlo a un avión.
🚐 La inconfundible furgoneta GMC y los montajes musicales
Al igual que ocurrió en El Coche Fantástico, en El Equipo A los vehículos tenían un gran protagonismo. La famosa furgoneta del grupo era una GMC Vandura V-8 de color gris oscuro y negro, dividida por una icónica raya roja. Sus llantas de turbina pintadas de rojo y negro, el alerón trasero y su parachoques delantero blindado hacían que luciera intimidante e increíblemente molona. Miles de maquetas y réplicas de esta furgoneta se vendieron por todo el mundo.
Pero si hay algo que define el espíritu juguetón de la serie, son los famosos montajes musicales (los montages). En prácticamente todos los episodios llegaba un momento crítico donde los héroes quedaban encerrados en un pajar, un almacén abandonado o un garaje con los malos esperando fuera. Lejos de rendirse, sonaba una música animada y veíamos a M.A. y al equipo soldar chapas, cortar tubos y unir bidones de gasolina.
En cuestión de horas y utilizando herramientas muy básicas, transformaban un viejo tractor escolar o un carrito de golf en una auténtica máquina de guerra blindada capaz de disparar coles. Luego, abrían las puertas del almacén y arrasaban con los villanos ante su mirada incrédula.
💥 La violencia «para todos los públicos»
Vista con los ojos de hoy en día, la serie llama muchísimo la atención por un detalle muy peculiar: la violencia blanca. Durante las cinco temporadas de la serie se dispararon decenas de miles de balas de fusiles de asalto, ametralladoras pesadas y lanzacohetes, los jeeps daban vueltas de campana a gran velocidad y los helicópteros se estrellaban violentamente contra el suelo. Sin embargo, jamás moría nadie.
Las balas siempre impactaban en la tierra a los pies de los enemigos, provocando que dieran saltos acrobáticos (gracias a evidentes camas elásticas escondidas). Y cuando un coche salía volando en pedazos tras una explosión masiva, siempre había un plano donde veíamos a los soldados rivales salir de los escombros sacudiéndose el polvo de los hombros, un poco mareados pero completamente ilesos. Era una acción coreografiada, limpia y pensada específicamente para que las familias completas pudieran sentarse frente a la tele a disfrutar de la merienda sin preocuparse.
El Equipo A no buscaba tramas profundas ni realismo sucio; era pura diversión heroica y escapismo. Era saber que los buenos siempre iban a ganar, que el plan siempre iba a salir bien y que, al final del día, la injusticia sería derrotada con una sonrisa y un gran puro en la boca.