Naves nodrizas gigantescas tapando los cielos de las principales ciudades del mundo, uniformes de un llamativo color rojo, gafas de sol oscuras y un secreto escalofriante escondido bajo su piel sintética. La serie V (Los Visitantes) fue el mayor fenómeno de ciencia ficción de los años 80, paralizando por completo a toda España y provocándonos más de una pesadilla a la hora de dormir.
🎵 Escucha la tensa e intrigante sintonía de V
Dale al botón de *play* y deja que las misteriosas trompetas te transporten al ambiente de suspense alienígena en nuestro reproductor interactivo:
🛸 El día que las naves llegaron a la Tierra
La historia de V, concebida como una miniserie en 1983 por el guionista y director Kenneth Johnson, fue un éxito rotundo e inesperado. La premisa era magistral: un día cualquiera, cincuenta platillos volantes de proporciones colosales (de casi 5 kilómetros de ancho) se posicionaron estratégicamente sobre las grandes capitales del mundo. Sembrando el pánico mundial inicial, la voz de su líder (conocido como John) resonó en todos los idiomas pidiendo calma: «Venimos en paz».
Estos «Visitantes» poseían una apariencia idéntica a la humana (algo muy conveniente para el presupuesto de maquillaje de la serie), eran amables y vestían espectaculares uniformes rojos con un emblema que recordaba siniestramente a la esvástica nazi. Su excusa era perfecta: afirmaban que su planeta natal, Sirius, estaba muriendo por problemas medioambientales y necesitaban ciertos minerales de la Tierra. A cambio de nuestra ayuda, prometieron compartir su increíble y avanzadísima tecnología médica, logrando curar enfermedades incurables, como la ceguera o el cáncer, y ganándose rápidamente el amor y la adoración ciega de gran parte de la humanidad.
🦎 El secreto más asqueroso y traumático de los 80
Sin embargo, el verdadero genio de V residía en que no era solo una historia de marcianos; Kenneth Johnson la diseñó como una profunda alegoría sobre el ascenso del fascismo, la manipulación de los medios de comunicación y cómo la sociedad civil podía ser controlada fácilmente a través del miedo y las promesas fáciles.
Todo cambia cuando el intrépido periodista televisivo Mike Donovan (interpretado por Marc Singer), que sospechaba de las buenas intenciones de los extraterrestres, logra colarse a escondidas en el interior de una de las naves nodriza en Los Ángeles. Oculto en un conducto de ventilación, Donovan presencia una escena que quedaría grabada a fuego, para siempre, en la retina de millones de espectadores de todo el planeta.
En esa escena descubre a la maquiavélica líder científica de los Visitantes, Diana (una espectacular y sádica Jane Badler). Diana, creyendo estar sola, se quita las lentillas humanas mostrando unos aterradores ojos reptilianos de pupila vertical. Acto seguido, abre la mandíbula de una forma descomunal, casi desencajándola, y se traga entero a un conejillo de indias (un ratón blanco gigante) totalmente vivo. El impacto visual de ver que bajo su piel humana eran en realidad reptiles gigantes carnívoros, y que venían a la Tierra porque su principal alimento íbamos a ser nosotros y toda el agua del planeta, dejó sin aliento a una generación entera.
✊ La Resistencia: Mike Donovan, Juliet y Willie
Al descubrirse la terrible verdad, los humanos se organizan en guerrillas clandestinas para luchar contra los lagartos. Nace así la Resistencia, liderada por la doctora Julie Parrish y el propio Donovan, cuyo símbolo se convierte en la letra «V» (pintada con spray rojo sobre los carteles propagandísticos de los Visitantes), emulando el signo de la Victoria utilizado por Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial.
A la resistencia se une un variopinto grupo de héroes, incluyendo a Elias Taylor, un carismático ladrón; a Ham Tyler, un mercenario especialista en explosivos; y a un visitante desertor muy querido por el público: el entrañable y torpe Willie. Lo más curioso de Willie es que estaba interpretado por un jovencísimo Robert Englund, un actor que apenas un año después alcanzaría la fama mundial interpretando al terrorífico asesino de las garras y el jersey a rayas, Freddy Krueger, en Pesadilla en Elm Street.
🇪🇸 El fenómeno social en España y el Polvo Rojo
La emisión de V en la Primera Cadena de Televisión Española (TVE1) en 1985 fue un acontecimiento nacional sin precedentes. Los sábados por la tarde, las calles de todo el país se quedaban literalmente desiertas. Las familias adelantaban las meriendas y las cenas para no perderse un solo minuto de las intrigas, las persecuciones de las naves (los Skyfighters) y las maldades de Diana.
Fue tal el fenómeno, que las revistas de cotilleos y del corazón llevaban a los actores de V en sus portadas, las marcas lanzaron chicles coleccionables con pegatinas, y los patios de los colegios se llenaron de niños jugando a ser Donovan disparando a los lagartos de plástico. El clímax llegó con el descubrimiento del Polvo Rojo, una toxina letal para los alienígenas y totalmente inofensiva para los humanos y animales de la Tierra, que sirvió para inclinar la balanza a favor de la Resistencia y hacer que la flota reptiliana huyera despavorida al final de la miniserie principal.
Hoy en día, la tensión de su banda sonora, los monos rojos, los bebés extraterrestres que aterrorizaron a la audiencia y, por supuesto, la escena del ratón deglutido por Diana, siguen formando parte del panteón de oro de la cultura televisiva. V nos enseñó a no fiarnos nunca de las caras bonitas que prometen soluciones fáciles, sobre todo si llevan gafas de sol oscuras en interiores.